El presidente Javier Milei impulsa una reforma de la carta orgánica del Banco Central con el objetivo de que su única función sea preservar la estabilidad de precios.
La reforma prohibiría la financiación del Tesoro Nacional y la creación de letras intransferibles, además de fortalecer la gobernanza de la entidad y elevar los requisitos para la remoción de sus autoridades.
Se compara con modelos de independencia de bancos centrales en Perú y Paraguay, donde la inflación se mantiene en torno al 4-5% anual.