A pesar de la ley australiana que exige verificar la edad de los usuarios de redes sociales, la implementación presenta deficiencias. La tecnología que identifica a los adolescentes para mostrarles publicidad no los identifica eficazmente para bloquearlos.
Un testimonio revela la facilidad para eludir la verificación de edad, incluso con la participación de familiares. Esto se refleja en las estadísticas: siete de cada diez menores con cuenta antes de la prohibición siguen activos, y más del 85% de los adolescentes encuestados continúa usando redes sociales con normalidad.