Australia implementó una ley para prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, buscando protegerlos o controlar su uso. Sin embargo, la efectividad de esta medida es cuestionable, ya que siete de cada diez menores que tenían cuenta antes de la prohibición continúan activos.
Un estudio de la Universidad de Newcastle revela que más del 85% de los adolescentes menores de 16 años siguen usando redes sociales con normalidad. A pesar de la baja de 5 millones de cuentas, la mayoría de los jóvenes no ha abandonado estas plataformas, lo que pone en duda la estrategia del gobierno australiano al no consultar a los propios adolescentes sobre cómo podrían eludir la prohibición.