Se debate la prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años, una medida que busca proteger la seguridad de los jóvenes pero que plantea interrogantes sobre el control de la información y el rol de los padres versus el Estado.
La efectividad de esta ley, pionera a nivel mundial, es cuestionada tras varios meses de implementación, ya que muchos menores continúan activos en plataformas digitales.