Un preocupante fenómeno se observa en las redes sociales: delincuentes, muchos de ellos menores de edad, exhiben armas y alardean de sus actividades ilícitas. Esta ostentación genera debate sobre la censura en internet, donde se cuestiona por qué se eliminan imágenes de pezones o de mujeres amamantando, pero se permiten publicaciones con armamento.
Los delincuentes utilizan plataformas digitales para promocionarse, mostrando armas de fuego, picanas eléctricas y los botines de sus robos. La difusión de este contenido, a menudo realizado por menores, plantea interrogantes sobre la responsabilidad de las plataformas y la efectividad de los controles. Se observa una normalización de la violencia y la ilegalidad a través de estas publicaciones.
La jactancia de los delincuentes se manifiesta en el uso de términos como "la chispa" para referirse al fogonazo del arma al disparar. Las autoridades investigan la conexión entre estas publicaciones y los delitos cometidos, buscando desarticular las bandas y prevenir futuros actos delictivos. La facilidad con la que se difunde este contenido agrava la problemática de la inseguridad.