Las recientes olas de calor en el Reino Unido, con temperaturas que rondaron los 35 y 37 grados centígrados, causaron más de 2.700 muertes en Inglaterra y Gales. Las personas no están acostumbradas ni preparadas para soportar temperaturas tan elevadas de manera prolongada.
Según un estudio del Imperial College London, la Oficina Meteorológica y la London School of Hygiene and Tropical Medicine, la falta de adaptación y preparación ante estas temperaturas extremas ha sido un factor determinante en la alta mortalidad.