Se analizan las tres modalidades principales de robo a viviendas: la entradera (durante el ingreso o egreso del hogar), el escruche (en ausencia de moradores) y una tercera modalidad que combina ambas, generalmente durante la madrugada.
Se detalla que los delincuentes suelen apuntar a adultos mayores, de 70 a 75 años, por considerarlos más vulnerables. Los botines suelen ser dinero en efectivo, jubilaciones o ahorros. Se estima que 9 de cada 10 robos a adultos mayores son producto de inteligencia previa, a menudo a través de empleados infieles o falsos vendedores.