Se criticó la postura de la ministra Monteoliva por avalar la prohibición de banderas con la inscripción "Malvinas Argentinas" en el Mundial, calificando el reclamo de soberanía como un mensaje político.
Se contrastó esta actitud con la política de Estado argentina sobre las Islas Malvinas y se recordó la admiración de Javier Milei por Margaret Thatcher, quien lideró la guerra contra Argentina por las islas. La ministra Monteoliva, en lugar de defender el reclamo argentino, terminó avalando la decisión de la FIFA y la policía estadounidense.
Se señaló la contradicción de un gobierno que, por un lado, reivindica la soberanía de las Malvinas y, por otro, permite que funcionarios minimicen o equiparen este reclamo con provocaciones políticas.