Mick Jagger, líder de The Rolling Stones, reflexionó sobre los efectos psicológicos de la fama extrema, señalando que tiende a alejar a las celebridades de la vida cotidiana y requiere un esfuerzo consciente para mantenerse conectado con la realidad.
El músico de 82 años advirtió que el éxito trae consigo privilegios pero también consecuencias psicológicas difíciles de revertir, llevando a las personas a desarrollar una personalidad pública distinta de su verdadero yo y a sentirse permanentemente dañados mentalmente.
Se menciona un estudio de la revista The Lancet sobre los efectos biológicos y psicológicos en artistas, así como la dificultad de enfrentar auditorios masivos y la sensación de soledad posterior.