El banderazo multitudinario en Atlanta, a pesar de la persistente lluvia, se define como "épico" y especial, con un clima diferente a otros encuentros. La gente se congrega con heladeritas y algunos sin remera, mostrando una "linda locura".
El mensaje para Inglaterra es contundente: "lo vamos a matar mañana", reflejando la intensidad del partido que se avecina. Se reitera que "no es un partido más" y que se jugará "por el vino, por el Diego y por la última de Leo".