El programa analiza la memoria en los perros, comparándola con la humana y su base biológica.
Se explica que la corteza prefrontal, el hipocampo y la amígdala cerebral trabajan juntos para construir la conducta canina. La corteza prefrontal actúa como un inhibidor, el hipocampo almacena la sensación aprendida y la amígdala guarda la emoción asociada.
Se destaca que los perros, a diferencia de los humanos, tienen una memoria olfativa muy desarrollada que les permite recordar olores y asociarlos a experiencias emocionales, lo que influye en su comportamiento a largo plazo.