Se describe el imponente estadio de Atlanta, con capacidad para más de 70.000 personas, donde se jugará la semifinal entre Argentina e Inglaterra. A pesar de la magnitud del evento, el ambiente previo es de relativa calma, con pocos trabajadores y personal de prensa en el lugar.
Se anticipa la transformación del estadio en una "marea humana" con la llegada de los hinchas. Se mencionan los preparativos para la venta de comida y bebida, y la expectativa de un estadio dividido entre las aficiones de ambos países, con la esperanza de que no ocurran incidentes.