Se debate la posibilidad de "ataques de falsa bandera" como pretexto para reanudar conflictos o interrumpir negociaciones de paz, mencionando el bombardeo de barcos y la dinámica de firmar acuerdos y atacar simultáneamente.
Se argumenta que los intereses petroleros y la lucha de poder entre potencias son los motores de estos conflictos, similar a lo que ocurre en la guerra entre Rusia y Ucrania. Se critica que América Latina se encuentra en medio de estas disputas globales.