Cuba atraviesa una profunda crisis social, energética, de salud y educativa, marcada por un alarmante descenso demográfico. La caída en la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población se suman a las malas condiciones de vida y la fuerte emigración, especialmente de jóvenes, que buscan oportunidades en otros países.
Los datos oficiales indican una drástica disminución de nacimientos en 2025, y los menores de 35 años ya representan menos del 40% de la población total. Esta situación humanitaria se ve agravada por la falta de estímulos para desarrollar un proyecto de vida en la isla.