La venta de pan ha caído un 60% en el último año y medio, mientras que la de facturas ha mermado un 85%. Según Daniel Rodríguez de la Unión Personal de Panaderías y Afines, la inflación está afectando el poder adquisitivo de los consumidores.
Los clientes ahora compran cantidades mucho menores, solicitando "dos flautitas o lo justo" en lugar de las docenas de facturas que pedían anteriormente. Esta situación refleja la dificultad económica que atraviesan las familias argentinas.