Se menciona la presencia de aproximadamente 300 barras bravas argentinos en Atlanta, quienes se mantienen con un perfil muy bajo y sin mostrar sus enseñas. Esta actitud se debe a la fuerte presencia de seguridad y a las advertencias sobre las consecuencias de generar incidentes.
A pesar de la "manija" y la euforia general, se espera que estos grupos eviten confrontaciones directas para no arriesgarse a perderse el partido o enfrentar sanciones mayores en Estados Unidos.