Se reporta una inflación del 1.9%, marcando una tendencia descendente consolidada gracias a políticas de superávit fiscal y orden monetario.
El Banco Central ha acumulado compras de dólares significativas, superando las metas establecidas con el FMI, lo que indica una fuerte estabilización de la moneda.
La inflación núcleo, un indicador clave de la tendencia inflacionaria, se sitúa en 1.6%, sugiriendo un proceso de reacomodamiento de precios relativos sin controles, lo cual es visto como un signo positivo para la economía.