El avance tecnológico en el campo ha reducido significativamente la necesidad de mano de obra. Juan Manuel Rebay, en Córdoba, comenta que si antes se necesitaban 10 empleados, ahora con 3 se cubren las tareas gracias a la maquinaria moderna y la automatización.
Esta modernización, si bien mejora la eficiencia y reduce costos operativos, también plantea un desafío para las futuras generaciones de trabajadores rurales, quienes deberán adaptarse a un entorno de cambio permanente y adquirir nuevas habilidades para mantenerse empleables en el sector agropecuario.