La reforma propuesta para el Banco Central busca establecer su función exclusiva en la preservación de la estabilidad de precios, prohibiendo el financiamiento al Tesoro Nacional y la emisión de letras intransferibles.
Se pretende fortalecer la gobernanza de la entidad, elevando los requisitos para la remoción de sus autoridades y asegurando mayor estabilidad.
El objetivo es lograr una independencia similar a la de bancos centrales en Perú y Paraguay, que mantienen la inflación en niveles bajos.