Se observa una aparente contradicción en el mercado de electrodomésticos: mientras los precios de productos como los televisores han bajado significativamente (hasta un 50% en algunos casos), la gente parece no poder acceder a ellos debido a la situación económica general. Se menciona que las promociones existentes corresponden a modelos más antiguos, no a los más recientes.
Un testimonio relata el pago de una elevada factura eléctrica (22.000 pesos), contrastando con la salida de otros clientes de tiendas de electrodomésticos con televisores. Se sugiere que las compras de estos artículos, a pesar de las promociones, podrían estar financiadas por deudas o responder a un impulso emocional más que a una decisión racional de consumo.