Se anuncian planes de privatización de la energía nuclear argentina, con un valor estimado de 2.300 millones de dólares. Existe preocupación sobre la baja tasación de estos activos, ya que el precio fijado parece significativamente inferior a su valor real.
Se cuestiona la falta de transparencia en el proceso de privatización y la aparente ligereza con la que las autoridades encargadas de supervisar el sector nuclear estarían manejando la situación, mientras supuestas empresas extranjeras estarían interesadas en adquirir estos activos. Se menciona el proyecto "Karen" y el intento de cierre del Imbab como parte de un plan para desmantelar el sector nuclear argentino y transferir tecnología.