Para que la bendición de Dios sea un legado en el hogar, es fundamental creer, aferrarse, mantenerse y permanecer en Jesucristo. No se trata solo de ir a la iglesia, sino de vivir una vida alineada con Dios.
Se desmiente la idea de que buscar a Dios pueda hacer perder la familia. Por el contrario, al priorizar a Dios, Él cuida de la familia. La salvación de Dios se extiende a uno mismo, la casa y toda la familia si se mantiene firme en Él.