Durante un segmento religioso, se pide la sanación de diversas dolencias físicas y mentales, incluyendo malformaciones, dolor en articulaciones, esclerosis múltiple, debilidad muscular, perturbaciones mentales y trastornos de autismo.
Se invoca el poder de Jesucristo y la unción divina para expulsar todo mal y restaurar la salud de los presentes, enfatizando la creencia en milagros y la presencia de Dios en el lugar.