Ana Paula aconseja a otros jóvenes que atraviesan situaciones difíciles a no aislarse y a buscar ayuda, enfatizando que pedir asistencia no es un signo de debilidad.
Subraya la importancia de recurrir a padres, amigos o familiares, y de no quedarse solos, ya que la soledad puede intensificar los sentimientos negativos.
Sugiere que la escritura puede ser un canal para expresar sentimientos y que, al compartir sus experiencias a través de su libro, espera inspirar a otros a hacer lo mismo.