La pausa de hidratación durante un partido de fútbol permitió a los jugadores reordenarse y realizar cambios tácticos necesarios.
Se destacó la posibilidad de tener conversaciones profundas, incluso con ejemplos de jugadores explicando al técnico, algo que no sería posible en otras circunstancias.
Se mencionó que Scaloni, el técnico, estaba atento a estas comunicaciones y era receptivo a los comentarios, lo que permitía una mejor adaptación durante el juego.