En una cumbre de la OTAN en Ankara, se anunciaron importantes medidas de apoyo económico y militar a Ucrania por parte de una coalición de países voluntarios, incluyendo Alemania, Reino Unido y Francia. El objetivo es seguir suministrando armamento al gobierno de Volodymyr Zelensky.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, criticó estas acciones, calificando a la coalición como un grupo que busca prolongar la guerra. Según Rusia, el suministro de armas a Ucrania impide una rápida resolución del conflicto y la toma de control del territorio ucraniano.
Se destacó la autorización del presidente estadounidense para que Ucrania fabrique sistemas de defensa espacial, aunque se advirtió que la producción de sistemas como el Patriot podría demorar hasta tres años, lo que dificultaría su uso en la guerra actual.