Se observa una dinámica particular en los consumos durante el Mundial: por un lado, hay un aumento de actividad en supermercados y comercios de cercanía, donde la gente aprovecha para darse gustos con snacks y bebidas. Esto se ve impulsado por el deseo de celebrar y compartir momentos relacionados con los partidos.
Sin embargo, se advierte que este aumento de consumo es temporal y no resuelve los problemas económicos estructurales. La tendencia general muestra que las familias tienden a consumir más en sus hogares en lugar de salir a restaurantes o bares, buscando opciones más económicas para disfrutar de los partidos. A pesar de estas pequeñas celebraciones, se enfatiza que la economía real y sus problemas subyacentes continúan sin resolverse.