El Mundial de fútbol se presenta como un potente motor de la economía argentina, capaz de modificar transitoriamente los patrones de consumo. La pasión colectiva por la selección nacional se traduce en un acelerador de la actividad económica en diversos sectores.
Se observan incrementos significativos en el consumo. Los deliveries aumentaron un 148% previo a los partidos, con una caída durante el juego y un repunte posterior. Las ventas de televisores y antenas TDA también mostraron un alza considerable, al igual que las búsquedas de proyectores.
Las billeteras virtuales reflejan este movimiento: bebidas y librerías crecieron un 106% antes de los partidos, seguidas por noticierías y casas de comida (79%). Las transferencias entre cuentas para compartir gastos de "picada" o "vaquita" aumentaron un 22%, evidenciando la dinámica social y económica ligada al evento deportivo.
La venta de camisetas de la selección argentina experimentó un crecimiento interanual del 1770%, siendo la de Messi la más vendida a nivel mundial. Tras los partidos, el sector de combustibles y la venta de mercadería general en supermercados también muestran incrementos, indicando una vuelta a la normalidad con patrones de consumo alterados.