La madre de Alejandra se siente culpable por no haber escuchado a su hija cuando se fue de casa, a pesar de no ser responsable de la situación. La familia atraviesa un momento de gran angustia y preocupación por el paradero de Alejandra.
Se destaca la importancia del apoyo familiar y la esperanza de un "final feliz" para el caso. Se reconoce que, aunque la situación es difícil, son cosas que lamentablemente pueden suceder.