En México 1986, Argentina tuvo que jugar con la camiseta azul contra Uruguay, ya que el rival usaba la tradicional celeste y blanca. Las camisetas provistas por la marca eran pesadas y calurosas, lo que llevó a Bilardo a cortarlas para que fueran más livianas.
Tres días antes del partido contra Inglaterra, se les notificó que debían usar nuevamente esas camisetas, pero al no estar en condiciones, se compraron unas nuevas en un mercado. Estas camisetas, conseguidas en Tepito, Distrito Federal, requerían el bordado de escudos y números.