Se expone la primera condición para que la oración sea efectiva: pedir a Dios. Se citan versículos de Marcos y se mencionan ejemplos bíblicos como el de la mujer cirofenicia y Ana, madre de Samuel, quienes recibieron lo que pidieron al pedir a Dios.
Se recalca que recibir es la recompensa del que pide a Dios, y que a menudo se recibe más de lo que se solicita. La base para recibir es pedir en oración y a Dios.