Se narra la historia de Víctor, un joven futbolista que sufrió una ruptura del LCA en la rodilla, lo que requería cirugía. A pesar de la recomendación médica, Víctor decidió buscar la sanidad a través de la fe.
Durante un evento en la Iglesia de la Gracia, el pastor Jaime de Amorim realizó una oración de sanidad para problemas de rodilla. Víctor participó y, al finalizar la oración, sintió que su rodilla estaba curada, pudiendo moverla sin dolor y sin necesidad de cirugía. Este milagro le permitió volver a caminar, andar en bicicleta y jugar al fútbol, reafirmando su fe en Dios.