Qatar y otros países petroleros del Golfo fueron atacados por Irán al inicio de la guerra, a pesar de tener un acuerdo de consistencia. Los ataques, que se extendieron desde Kuwait hasta Emiratos Árabes Unidos, fueron calificados por el presidente de Irán como un "error estratégico" de la Guardia Islámica Revolucionaria.
Esta decisión misteriosa del régimen iraní afectó a países clave en la economía mundial, generando sorpresa y preocupación en la región.