El Líbano y Yemen presentan situaciones de fragmentación interna con grupos que ejercen poder fáctico. En Líbano, Hezbollah opera con una representación parlamentaria significativa, mientras que en Yemen, los Hutíes, financiados por Irán, controlan gran parte del territorio y la capital, Sanaa.
La división entre sunitas y chiitas es un factor clave en la geopolítica de la región. Irán utiliza estos grupos para mantener dividida la zona y evitar un bloque en su contra. Los Hutíes, en particular, ejercen control y tortura sobre la población yemení, siendo financiados por Irán.