Se reportaron ataques aéreos en el aeropuerto internacional de Sanaa, Yemen, controlados por los rebeldes hutíes. El gobierno yemení reconocido internacionalmente se adjudicó el atentado, afirmando que buscaba evitar el aterrizaje de un avión iraní.
Los medios vinculados a los hutíes atribuyeron los ataques a fuerzas saudíes. Este incidente amenaza con romper la tregua y agrava la crisis humanitaria en Yemen, donde el conflicto entre el gobierno y los rebeldes persiste desde 2014.