Se compara el poder unificador del fútbol en Argentina con el que tuvo el rugby en Sudáfrica bajo Nelson Mandela, destacando su rol como elemento de amalgama social.
Se enfatiza la importancia de los clubes de barrio en la formación de jugadores y en la creación de comunidades, a pesar de la falta de presupuesto, y se contrapone la idea de una "guerra de escritorio" sobre las Malvinas con la esencia del deporte.