La pasión de los argentinos por el fútbol y la selección genera envidia a nivel mundial. Se destaca cómo la hinchada, los niños, los colegios y los trabajos se ven contagiados por este fervor.
La presencia de Messi es un factor clave en esta conexión emocional, logrando que la gente se sienta feliz y unida a través del equipo. Se compara la intensidad de la celebración argentina con la de otros países, señalando que en España, por ejemplo, no se vive con la misma magnitud.