Se debatió sobre quién exige más en una experiencia gastronómica: el cliente de un restaurante sofisticado o quien contrata un servicio para un grupo reducido.
Se concluyó que, si bien ambos buscan excelencia, el cliente que contrata un servicio busca algo "distinto" a lo que podría encontrar en otro lugar.
El chef destacó la importancia de entender las expectativas del cliente y el tipo de evento para ofrecer una propuesta adecuada, ya sea informal o muy elaborada.