Una ex empleada de la peluquería relata su experiencia laboral, describiendo un ambiente caótico, problemas recurrentes con cabellos quemados y discriminación por parte del dueño, quien era "gordofóbico".
La exempleada menciona que las influencers no pagaban y que figuras como Cintia Fernández eran "insoportables", mientras que Candelaria Tinelli y Charlotte se destacaban por su buen trato. También menciona a una periodista de LAM que fue muy atenta.
Señala que los productos utilizados no son de alta calidad y que los empleados no son profesionales, sino asistentes a los que se les enseña técnicas básicas. Describe cómo a una influencer le quemaron el cabello al intentar hacerle mechas azules y que la solución ofrecida fue devolver el dinero y borrar las publicaciones.
Además, relata que no le pagaron al irse y que la obligaron a enviar un telegrama de renuncia, dejándola en una situación de indefensión legal.