Se debatió la carga histórica del partido entre Argentina e Inglaterra, especialmente en el contexto de la Guerra de Malvinas, ocurrida solo cuatro años antes del Mundial 86.
Se mencionó que para muchos argentinos, la herida de Malvinas estaba muy presente, mientras que los jugadores más jóvenes no tenían esa conexión directa. Se recordó que la guerra fue impulsada por Galtieri para perpetuarse en el poder.
Rodrigo De Paul fue citado al afirmar que el partido se dirime en términos diplomáticos y no tiene que ver con el fútbol, sugiriendo la necesidad de bajar el tono a la confrontación.