Se insiste en la propuesta de decretar feriado el día de la semifinal del Mundial, argumentando que la alegría colectiva que genera el evento justifica una pausa en la actividad laboral.
Se sugiere que, como mínimo, se trabaje hasta el mediodía. Se destaca que estos momentos de unión nacional son únicos y se dan cada cuatro años, por lo que merecen ser celebrados y vividos por toda la población, incluyendo a aquellos que deben trabajar.