El periodista Andrés Burgos comparte detalles sobre el "fútbol artesanal" que caracterizó al Mundial de 1986. Como ejemplo, relata la anécdota del jugador Enrique, quien llegó al torneo sin botines y tuvo que ser auxiliado por Maradona, quien le consiguió un par de la marca Puma.
Burgos también menciona que los premios para los jugadores en ese entonces eran significativamente menores a los actuales, con un bono de 30 mil dólares por ganar el Mundial. Estos detalles pintan un cuadro de una era del fútbol mucho más rudimentaria y menos comercializada.