La violencia en el barrio Ejército de los Andes se ha desmadrado, con bandas compuestas por jóvenes de entre 12 y 30 años que actúan sin códigos ni respeto por la autoridad.
Se recuerda una época anterior donde los mayores imponían orden y existía una convivencia más pacífica. Actualmente, la falta de control y la proliferación de armas han generado un clima de inseguridad constante, donde los jóvenes actúan impulsivamente y sin consecuencias.
La situación se agrava por la presencia de puntos de venta de droga y la disputa territorial entre diversas facciones, lo que genera un ciclo de violencia del que los vecinos son rehenes.