Una organizacion internacional de fraude informatico fue desbaratada en Europa, con una operacion y base en la Eurozona. La red lograba quebrantar sistemas de conectividad y cuentas bancarias en internet.
Cuatro personas fueron detenidas: dos en Portugal, una en España y otra en Panamá. Los agentes incautaron 140 millones de euros en España, donde se realizo el decomiso principal. La investigacion, que duro tiempo, apunto a delincuentes que utilizaban plataformas falsas de inversion para estafar a personas con altos recursos.
Se trataba de operaciones de gran envergadura, donde los delincuentes suplantaban la identidad de altos directivos para manipular a empleados con acceso a fondos. Emitian facturas falsas y realizaban hackeos complejos, dificiles de combatir.