Se cuestionó la coherencia entre el discurso de austeridad de Javier Milei y las compras realizadas para la residencia presidencial, detallando la adquisición de grandes cantidades de frutas y verduras.
Se destacó la calidad específica de los productos solicitados (ej. aceitugas frescas, batata de variedad específica, cebolla morada) y se sugirió que el presidente debería mantener la austeridad prometida durante su campaña.