Se critica duramente la gestión de la AFA y sus dirigentes, como Tapia y Tomicino, por el manejo del dinero y la falta de transparencia en el club.
Se acusa a los dirigentes de priorizar sus beneficios personales ("tentaciones de coches, motos, casas") por sobre las necesidades de los clubes, a los que se les estarían "robando" fondos. Se exige que devuelvan el dinero a los clubes y que la Liga de Fútbol Profesional sea manejada por personas preparadas y con "condiciones morales".