El partido entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de Corea-Japón 2002, que terminó con la eliminación argentina, fue recordado con detalles polémicos. El gol de David Beckham de penal, que supuso el 1-0, generó dudas sobre si hubo contacto o no.
Tras la derrota, el jugador Juan Román Riquelme fue objeto de críticas por parte de algunos sectores, quienes le reprocharon su rendimiento en el encuentro, a pesar de la expectativa generada por esa selección dirigida por Marcelo Bielsa. La derrota ante Inglaterra y la posterior eliminación en fase de grupos se consideran uno de los papelones más grandes del fútbol argentino moderno.