Se denuncia que las comisarías argentinas, que no están diseñadas para alojar detenidos a largo plazo, se ven desbordadas y funcionan como penales improvisados, generando hacinamiento y condiciones precarias.
Se critica la falta de entrenamiento del personal policial para la custodia de detenidos y la ausencia de lugares adecuados para alojarlos, lo que deriva en situaciones de riesgo como motines e intentos de ingreso de drogas.
Se subraya que Argentina es un país donde estas situaciones no deberían ocurrir, pero lamentablemente son una realidad persistente debido a la falta de infraestructura y planificación.