Se revela que Alejandra bloqueó a toda su familia poco antes de desaparecer. Este acto, sumado al apagado de su teléfono celular, genera sospechas sobre si fue una decisión propia o si fue inducida por alguien.
La familia considera que la mentalidad de Alejandra, similar a la de una adolescente, la hace fácilmente manipulable. La preocupación aumenta ante la posibilidad de que alguien la esté controlando o la haya obligado a cortar la comunicación.