Se describe el modus operandi del tráfico de anguilas en Haití, donde a menudo se utilizan aviones privados sin registro oficial para transportar el producto.
Los pescadores locales son tratados con deferencia por quienes participan en este negocio, que mueve grandes sumas de dinero y se considera "dinero limpio" a pesar de estar controlado por la mafia y la corrupción.
Se señala que el negocio de la anguila, aunque legalmente accesible para los bancos, está en la práctica dominado por un grupo criminal con sicarios, lo que genera temor e impide la competencia.